[ MI PRIMER ACOMPAÑAMIENTO: MADRID - DAKAR ] por Ana Erce

La responsabilidad del acompañamiento es inmensa. Cuando sale de su país, hay que encargarse de un niño enfermo, asustado por un nuevo entorno, traumatizado por haber sido separado de sus padres, que no entiende el idioma en que se le habla y que vuela por primera vez. Hay que cuidarle, tranquilizarle, mimarle y sobre todo sonreírle, eso es internacional.

Y cuando vuelve hay que charlar, jugar y entretenerlo durante el vuelo y tratar de comprender que su vuelta a casa es a la vez alegría de reencontrar a su familia y pena por perder la vida mágica que ha llevado durante unos meses. El regreso a su país es un choque muy grande para algunos que han conocido en España otras realidades.

Mi primer acompañamiento con ASF fue de Madrid a Dakar. Llevé a Souleyman Nodour, un niño de 9 años con muy graves quemaduras en el brazo en el que le habían hecho varios implantes. Lo llevaba en una férula. Yo estaba tan nerviosa como si volara por primera vez. ¿Todo estaba en orden?. 20 veces lo repasé:

- Certificado de ASF de que soy acompañante benévola del niño.
- Certificado médico sobre su estado de salud.
- Horario y número de vuelos.
- Varios teléfonos de contacto en Madrid, en París y en Dakar por si surgiera algún problema.
- Mis billetes para el vuelo IB370 y los de Souleyman y mi pasaporte y el suyo.
- Y los documentos del hospital para entregárselos al Doctor Mbaye.

Todo fue perfectamente hasta que en Dakar fui a recoger el equipaje y una bicicleta nuevecita que le había regalado su familia de acogida. La aduana no la dejaba pasar. “No la puede montar con el brazo que tiene” - argumentaban. “Suoleyman, ven que te quite la férula y sales montado.”- le dije. “Aún así no se la pude llevar porque está completamete nueva, sin estrenar”- me contestaron. Tuve que hacer verdaderos esfuerzos para no enfadarme y gritarles, cosa que como mujer sería impensable que hiciera. Sonriente les pedí por favor un martillo para dar unos cuantos golpes a la bici. “¿Podría pasarla si la estropeo?”. Pregunté. Por fin Suoleyman salió todo ufano con su flamante bicicleta nueva. Le esperaban tres hermanos preocupados porque todos los pasajeros habían salido hacía rato. Tiene más de 20 hermanos, todos del mismo padre pero de distinta madre. Eran muy mayores.

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