[ LA MIRADA DE TOGO ] por Vanesa Gil

Cada día es una nueva página en blanco en el diario de nuestra vida, y aunque no todos los renglones serán escritos como yo deseo, hace unas semanas decidí agregar una historia que me hizo ver que siempre habrá esperanza en el mañana.

Me encanta viajar y puede hacerse de muchas maneras :un crucero por el Caribe, un retiro en Pirineos de una semana, un safari de un mes en Kenia,
una caminata de seis semanas en Nepal e incluso un viaje de un año alrededor del mundo sin otra cosa que una mochila; pero sin embargo, a veces viajar es sencillamente dar una oportunidad a las circunstancias.
Sin lugar a dudas mi viaje más alucinante empezó un día por casualidad, en el que llegó a mis manos un folleto de ASF (AVIACIÓN SIN FRONTERAS).

”LAS ALAS DE LA ESPERANZA”, así es como se llama el programa llevado a cabo por los voluntarios que disponen de billetes de tarifa reducida y únicamente invirtiendo parte de su tiempo libre se realizan acompañamientos de niños que necesitan una intervención quirúrgica y por tanto han de ser desplazados desde su país de origen hasta el país donde van a ser tratados.

Decidí ponerme en contacto con la organización y en menos de una semana me encontraba en Málaga cogiendo de la mano a una niña de 4 años que recientemente había sido operada de corazón. Su nombre es Deborah y su sonrisa y su mirada… la más expresiva del mundo…

Empezaba la misión:
A partir de ese momento pasaríamos aproximadamente 12 horas juntas, en las que yo tan sólo trataría de ocuparme que todos los trámites de facturación y conexión de vuelos hasta la llegada a su país se desarrollaran de manera normal; mientras esa niña tan especial me ofrecía el placer de jugar con ella, transmitirme su energía y encaminarme en un viaje hacia su país de origen.

Una vez aterrizamos en Lomé (TOGO) viví uno de los momentos más emocionantes del viaje: el encuentro con su familia. No os podéis imaginar la cantidad de gestos de agradecimiento que recibí por parte de ellos, el ambiente de alegría cuando su familia abrazaba de nuevo a la pequeña Deborah ; después de mes y medio, gracias a, ASF, TIERRA DE HOMBRES y otros muchos colaboradores que participan en estos programas solidarios, fue capaz llevar a cabo este “VIAJE HACIA LA VIDA”
Tuve la oportunidad de pasar un par de días en el país antes de mi vuelta; y tan sólo un instante bastó para grabar en mi mente esa mezcla de hospitalidad, color en las calles, sonrisa de sus habitantes, niños jugando en todas partes, sencillez de vida contrastada con la compleja acogida recibida, acompañada siempre por el ritmo de un djembé...El sabor de ÁFRICA.

Tuve entonces una sensación extraña , pues todo lo que ellos me estaban aportando y ofreciendo, la experiencia que me estaban regalando… era inversamente proporcional a la simple tarea que yo había realizado por ellos. Yo había hecho tan poco y ellos me estaban haciendo crecer tanto…

Es estupendo que entre todos podamos lograr que las cosas complicadas sean un poco más sencillas; frente a ti , existe un lugar privilegiado llamado ASF y del que TÚ TAMBIÉN PUEDES FORMAR PARTE; cuando llegues allí y mires hacia atrás podrás enorgullecerte de lo que veas: un pasaporte a la aventura, el descubrimiento de una cadena humana que hace posible creer en días más luminosos para todos, y el crecimiento de muchas sonrisas.


vanesa@airnostrum.es



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