[ UN DURO REGRESO ] por Marta Reus

Hola chicos,

El lunes tuve mi primera experiencia acompañando a un niño a Senegal. Pues bien, fue bastante durilla y ahora os explico por qué.

Me fui por mi cuenta de PMI a MAD y a la hora acordada estaba esperando en el check-in de Air France a que trajeran al pequeño, Medoune. Llegó con su familia de acogida y poco después llegó la representante de la ONG Tierra de Hombres. No tuvimos ningún problema en facturar al niño hasta destino, Dakar, pero yo sólo pude ser facturada hasta París. La separación del niño de la familia fue muy dura, no quería dejarles y fue arduo el trabajo para que se viniera conmigo a la sala de embarque. El niño estaba muy triste y solo gritaba sus nombres, pero bueno, es comprensible, después de dos meses con ellos se habéa encariñado y le resultaba raro separarse de ellos.

El vuelo a París salió con retraso pero transcurrió sin incidencias. Sólo el llanto de Medoune que no se consolaba con nada. A la llegada el aeropuerto de París es enorme y debimos cambiar de terminal para coger la conexión. En medio de ambas terminales había un mostrador en el que facturé al límite y corriendo con el niño y el equipaje de mano volé hasta la puerta de embarque que nos habían asignado. Para acceder a ella tuvimos que pasar controles de pasaporte y policiales que nos retrasaron mucho porque eran muy exhausivos e incluso nos cachearon intensamente a ambos. En el límite de tiempo llegamos por fin a la puerta de embarque y allí el personal de tierra me echó una bronca de mil demonios. Alegaban que el niño viajaba como UM y que era imperdonable que yo viajara con un billete free y que hubiera
llegado tarde. Les explique la situación y no paraban de reñirme y de decirme que fuera la última vez que actuáramos de tal manera porque en caso de no haber sitio ni transportines disponibles él viajaba sólo y el procedimiento no era ese. Fueron bastante desagradables.

Pero todo paso una vez en el avión. El personal de vuelo se mostró amabilísimo y comprensivo. Nos habían facturado separados y les pedí el favor de ponernos juntos. No sólo nos pusieron juntos sino que nos sentaron en Bussines Class, en lo que intercedió tanto el Comandante como la Sobrecargo. El trato que nos dieron fue excelentísimo, estuvieron muy
atentos y amables con nosotros. Por desgracia, a Medoune nada lo consolaba, cada quince minutos llamaba a su familia española. Por más que intentaba jugar con el o hacer alguna actividad lo rechazada terminantemente.

Por fin llegamos a Dakar y allí no habia nadie esperandonos. Aguardé unos 20 minutos y llamé al representante de la ONG en Dakar, Abdoulaya. Me dijo que estaba en camino y que llegaba en cinco minutos. Así que espere hasta que apareció. La madre del pequeño estaba avisada de su regreso pero no vino a buscarle así que entregue todo el equipaje y medicinas de Medoune al representante. Aquí hubo otra vez un tira y afloja ya que ahora el niño no se quería separar de mi. Al final logramos que se fuera con Abdoulaya y allí le dejé.

Mi vuelo de vuelta salía en una hora así que me fuí a facturar, ningún problema. En el vuelo de vuelta la tripulación de Iberia se porto igual de bien. Despues de identificarme me pusieron en Bussines Class y no recuerdo nada hasta la llegada a Madrid ya que estaba tan agotada que dormí todo el trayecto.

En definitiva fue toda una experiencia y fue agotadora. La parte positiva es que Medoune tendrá más calidad de vida en el futuro ya que su corazoncito funciona ahora mejor, ahora puede moverse sin fatigarse y correr con otros niños. Le deseo lo mejor.

Si teneis alguna duda o pregunta poneos en contacto conmigo, estoy a vuestra entera disposición.

Un saludo


MARTA REUS

 

NOTA DE ASF:

Agradecemos enormemente el excelente trabajo de Marta... hay veces que las circumstancias de los acompañamientos se hacen especialemente duras, como esta vez los llantos de Medoune y la falta de cooperación del personal de tierra de París...

Como aclaración, mencionaros que por HUMANIDAD y LÓGICA, estos niños JAMAS viajan sólos, ni como UM ni de ningún otro modo. Son niños que tanto en el viaje de ida como en el de regreso, tienen unas circunstancias MUY ESPECIALES y somos los voluntarios ASF los que nos encargamos de ayudarles en este camino con dedicación 100%.

Desde ASF asumimos el riesgo que conlleva el viajar de Stand by, pero es la opción que tienen las ONG de conseguir que más niños puedan realizar este viaje: acompañantes ASF, que no sólo son muy económicos sino que en casos como el de Marta, son capaces de desembolverse con profesionalidad por los distintos aeropuertos...

En el caso en que en alguna ocasión no pudiéramos acceder al vuelo con el niño, por retraso u overbooking, contactaríamos con ASF Francia, quienes desde París tienen todos los medios para prestarnos TODO el apoyo necesario para reemprender el viaje el día siguiente o, en caso que nosotros ya no lo pudiéramos realizar, se harían cargo del niño y asumirían su posterior acompañamiento. En cualquier caso, en los 9 años de viajes, todavía no nos ha sucedido, hemos estado cerca, pero siempre hemos encontrado alguien con un poco de solidaridad que nos ha allanado el camino... y afortunadamente el personal de vuelo nos ha reconfortado con su calor y humanidad.

De nuevo agradecemos el trabajo, que esta vez ha sido especialemente duro, a Marta y, como muy bien recalca ella, el corazón de Medoune está ahora preparado para seguir latiendo toda una vida....


ASF TEAM


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