[ PUNTO Y FINAL A UN TRABAJO BIEN HECHO ]
Paso a contaros la experiencia de mi primer acompañamiento
como voluntario de ASF.
El día 23 de noviembre, tras un par de días
de ultimar los preparativos con la ayuda de Jaime, Julio, Personal
de IBE Interline y AF Madrid, me enfundé el polo de ASF y
despegué a Bilbao para recoger a Ndeye Lo, preciosa niña
de casi cuatro años que había sido operada de corazón
en el hospital De Cruces de Bilbo. En nuestro encuentro y como protagonista,
la pequeña estaba rodeada de algunos de los que habían
velado por ella en los últimos siete meses, padres de acogida
(Pablo, Lourdes e hija) y personal de Tierra de hombres Euskadi
(Ana y Mari) así como de un buen grupo de cámaras
y reporteros de TV que inmortalizaron el momento (espero algún
día tener una copia de esto).
Llegó el duro momento de la despedida para
éstos y para mí el privilegio de emprender esta aventura
en la que os adelanto que recibí mucho más de lo que
di.
Ndey, como se pronuncia su nombre, se muestra muy sociable y alegre,
da gusto contar con una compañera de viaje así. Sorprende
el nivel de comunicación que logramos gracias a su fluidez
conseguida en tan sólo siete meses de estancia en España,
no solo entiende sino que habla de maravilla, comenzamos pintando
en la bolsa de mareo y su inquietud se hace evidente cuando no para
de bombardearme con continuas preguntas de “que es eso?”.
Cuando llega el auxiliar de vuelo con las bebidas y como lo quiere
probar todo, decide pedirlo con esa naturalidad que solo un niño
podría tener. Así, moja las galletas en el zumo.
Con
las bebidas, llega un rato de tranquilidad para revisar papeles,
informes de acompañamiento y cuando la miro, veo como una
lagrima cae de su mejilla, no pensé que pudiera estar llorando
ya que tan sólo hacía un momento habíamos estado
pintando y riendo pero al ver que continuaba le pregunte si estaba
triste?, si se encontraba bien? e incluso trate de bromear, pero
nada de esto sirvió y su llanto fue a más.
Parecía que ella no quisiera que yo la viera llorar, hasta
que rompió en un llanto que no veía cómo parar,
ni muñecos, ni agua, ni siquiera un Kinder Sorpresa logró
apaciguar la situación, dejarla un rato tranquila tan poco
fue la solución y finalmente al cogerla en brazos es cuando
cambio el gesto y paro el llanto. Sobra deciros como me sentí.
Este fue sin duda el momento más agrio del viaje aunque ahora
pienso que me enseñó a valorar lo que realmente estaba
haciendo. Me impactó más el llanto sordo del principio
que el escándalo posterior más parecido a las pataletas
de un niño y me cuesta pensar que un ser tan pequeño
pueda tener preocupaciones y movidas tan importantes que le hagan
llegar a un estado así.
Creo que es una clara demostración de lo que han vivido que
les obliga a madurar a una velocidad de vértigo sin que sus
pequeños cuerpos se desarrollen a la par que sus mentes.
De personalidad fuerte ya que para sus cosas sabia perfectamente
lo que quería, era sin embargo dócil a la hora de
recibir consejos u opiniones de lo que fueran. También me
sorprendió su marcado carácter de sacrificio, ya que
pasaba por todo lo que le pidieras para conseguir sus objetivos.
Ya sé que todo lo que cuento puede resultar chocante, pero
os aseguro que sus casi cuatro añazos habían sido
absolutamente exprimidos, supongo que debido principalmente a una
vida nada fácil en su país de origen y a una cruda
enfermedad de la que doy fe que estaba muy recuperada después
de las no pocas carreras que nos dimos por el aeropuerto de CDG
para recibir al segundo protagonista del día.
De nombre Yakhoub Aidara, también Senegales, había
sido operado en un hospital de la ciudad de Lille y tras tres meses
de estancia en Francia regresaba a casa. Con sus diez años
y contra todo pronóstico tuvimos muchos problemas de comunicación
y recurrimos a todo tipo de gestos y a esa sonrisa internacional
que otro voluntario comentaba en su relato.
Los tres formamos un equipo para pasar las horas que teníamos
juntos de la forma mas animada y así lo conseguimos pintando,
jugando y riendo hasta nuestra llegada a Dakar, ya que para dormir
hubo poco tiempo y demasiados nervios y expectación por parte
de todos.
Los mayores problemas logísticos, los encontramos
en Paris, como teníamos cuatro horas de escala, me empeñé
en ir a una zona que me habían dicho de juego de niños
próxima a nuestra puerta de embarque. La Policía de
Paris con una actitud que dejaba mucho que desear puso mil trabas
a que entráramos en la zona de embarque para después
volver a salir en busca de Yakhoub que no llegaría hasta
tres horas después. Tras pedir hablar con el responsable
del control de seguridad y en mi francés macarrónico
ya que NADIE hablaba inglés conseguí que nos permitieran
el acceso y la posterior salida, así estuvimos jugando haciendo
el tiempo de espera mucho mas agradable, pero la sorpresa estaba
aún por llegar.
Cuando nos dispusimos a salir de nuevo a facturación para
encontrar a Yakhoub y ya con el tiempo justo la Policía me
dice que el visado del pasaporte de Ndey esta caducado y que no
puede abandonar la zona de embarque.
Afortunadamente una encantadora señorita de AF del mostrador
de tránsitos contacto con facturación localizando
a Yakhoub y sus acompañantes y tras facturarle vino acompañado
de personal de AF hasta el otro lado del control de Pasaportes donde
Ndey y yo le esperábamos con ese característico hormigueo
en el estomago. El personal de AF fue exquisito en todo momento
y desde aquí:
Gracias por vuestra colaboración.
Al fin en el avión, la tripulación estuvo pendiente
de nosotros en todo momento acompañando las auxiliares a
la pequeña al baño cuando lo necesitó (Lourdes,
no hicieron falta pañales!!!) y el vuelo en lugar de coser
y cantar se quedo en pintar y reír. Al final, Ndey que aseguro
que ella no iba a dormir, cayo derrengada en su butaca, hasta roncaba
la tía!!!
La llegada a Dakar, tampoco estuvo exenta de emociones,
primero en el control de pasaportes, me pedían las direcciones
de los niños en Senegal y tuve que salir a buscar al representante
de Tierra de Hombres, Jul, que me las dio y así pudimos pasar
el filtro, después, dos novedades, una divertida y otra no
tanto. La graciosa que como yo no estuve en el proceso de facturación
de las maletas de Yakhoub, le pedí que identificara él
su equipaje y cada maleta negra y grande que veía me decía
que era suya, llegué a bajar de la cinta siete maletas y
yo sabía que el sólo tenía dos por sus resguardos
de equipaje y si por el fuera hubiera bajado al menos catorce.
Con la ayuda de Jul, y mirando los números de las maletas
las identificamos. La mala noticia o al menos no tan divertida,
fue que el equipaje de Ndey que facturamos en Bilbao no llegó
y tras poner una reclamación y decirnos que estaban localizadas
y que llegarían en el vuelo del día siguiente llegó
el momento de la despedida.
Besos, abrazos, un par de fotos y sobre todo la
buenísima sensación de haber puesto punto y final
a un trabajo muy bien hecho por mucha gente con la única
recompensa de hacer algo por los demás.
Muchas gracias a tod@s y nos vemos en el próximo
acompañamiento.
Felices acompañamientos!!!
Iñaki Respaldiza
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