[ LAS ALAS DE LA SONRISA... DE IÑAKI! ] por
Iñaki Ibarrondo
Dicen por ahí que una sonrisa es el mejor de los antídotos contra las preocupaciones, además de ser el mejor masaje de belleza para el rostro. Lo cual no debería extrañarnos teniendo en cuenta que para arrugar la frente empleamos 40 músculos y para provocar esa maravillosa curvatura de los labios empleamos solamente 15.
Así que vistas las virtudes y extraordinarios efectos secundarios que provoca, nos embarcamos en las alas de la sonrisa hasta el aeropuerto de Vitoria, y allí pasamos una agradable mañana en compañía de los niños y padres de la asociación de padres de niños oncohematológicos de Álava (ASPANAFOHA).A la cita se unió el pequeño Moustapha, que llegó a nuestro lado desde su Mauritania natal, hace casi ya un año de la mano de otras alas, las que realizan el viaje a la vida. No puedo dejar de citar a sus tres acompañantes, Carmen y José (sus padres adoptivos) y Mario (uno de sus hermanos).Una familia que destila humanidad y cariño por todos los poros y responsables de la imborrable sonrisa del pequeño Mousta.
Y de esta guisa, nos reunimos bajo el techo de la terminal gasteiztarra, veintipico chavales con sus correspondientes acompañantes, y el pequeño Mousta.
El cielo amaneció encapotado y el viento soplaba con intensidad moderada, pero el variable clima primaveral alavés, nos guiño un ojo y alrededor de las diez de la mañana pudimos dar comienzo a la serie de bautismos aéreos que teníamos programados. Ataviados con las distintivas gorras naranjas de ASF uno a uno o en pequeños grupos los pequeños iban subiendo en las distintas avionetas del aeroclub de Vitoria Heraclio Alfaro, mientras otros se embarcaban en un pequeño autobús (cortesía del aeropuerto de Vitoria) para realizar una visita a las instalaciones del aeropuerto. Pudimos visitar todo el bloque técnico, incluida la majestuosa y característica torre de control del aeropuerto. Por si esto no fuera sufuciente, los bomberos nos deleitaron con una pequeña exhibición y pudimos pasear por la plataforma.
Así transcurrió la primera parte de la mañana, hasta que a eso del mediodía y tras una laboriosa preparación, Patxi y sus cuatro compañeros levantaron el telón para dar comienzo a un entretenidísimo espectáculo de magia. El escenario se dispuso en una de las salas de embarque de la terminal vitoriana, donde nos reunimos todos mientras finalizaban los últimos bautismos. Los juegos de cartas, las palomas que aparecían y desaparecían, dibujos que hablaban y hasta peces nos deleitaron el resto de la mañana.
Pasadas las dos de la tarde y ya finalizado el show, nos despedimos de todos ellos y nos pusimos manos a la obra para devolver su apariencia habitual a una sala de embarque que durante unas horas consiguió dibujar esa inolvidable sonrisa no solo en niños y jóvenes, sino en padres también, ya que cada cual a su manera sufre los efectos de las afecciones oncológicas. Los padres de niños con cualquier tipo de afección son la pieza clave para el posterior desarrollo del tratamiento de la enfermedad que sufre el niño.
Fuimos testigos de la vitalidad de niños y jóvenes que han sido sometidos a incontables operaciones, o que estaban bajo tratamiento, y tuvimos la suerte de compartir una mañana con todos ellos y sus familias. La lucha contra enfermedades como el cáncer es una carrera de resistencia, espero que este modesto evento de las alas de la sonrisa, les haya servido como avituayamiento. Animo!
Una anécdota: el pequeño Mousta (al que me une un vinculo de especial cariño, al haber sido mi primer acompañamiento con ASF) descubrió ese día la magia.
Y ahora me toca dar las gracias:
Gracias al Aeroclub de Vitoria Heraclio Alfaro, por sus socios, por sus pilotos y por sus aviones ¡Por ser como son! Una vez más demostraron de la pasta de que están hechos. Gracias Pedro G, Elena, Alberto, José Luis, Pablo, Iñaki, José, Pedro, Carlos... Gracias a TO-DOS! Sois los mejores!
Gracias al Aeropuerto de Vitoria y a su director Jesús Garay que estuvo toda la mañana con nosotros facilitándonos las cosas, y al que casi le rompemos el techo recién estrenado de la sala de embarque durante un truco de magia.
Gracias amigo David por haber conseguido unas pegatinas tan "chulas" y porque sin ti no hubiéramos conseguido un elenco de magos tan alucinante. Y hablando de magia, gracias a Patxi y sus colegas por deleitarnos con un espectáculo tan inolvidable.
Gracias a Sagolair, a Alex y a mis amigos y pilotos Josefo y Fernando. Sin olvidarme de mi compañero de profesión y también amigo Mikel, que por motivos laborales no pudo asistir al evento.
Y para finalizar y como conclusión o debriefing (que para eso estamos en un medio aeronáutico) dos ultimas pinceladas:
- Las caras de los asistentes, los niños en las avionetas, los magos y sus trucos, caras de asombro y felicidad. Pues eso, una curvatura de los labios tan grande como el canal de la mancha.
- La respuesta de los que han participado en el evento. Humildemente me embarque en la organización de este acto y su repuesta y colaboración han desbordado al que os escribe estas líneas.
Nos vemos allí donde aterricen nuestras alas de la sonrisa!
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