[ Con todas mis ganas, Alas de la Esperanza] por Ismael García

Antes de empezar he de agradecer el apoyo continuo que mostraron todos los relacionados con esta misión, Asun, Mari y su marido, los familiares de Ramata aquí en España, Verónica, y en especial a Angélica Arias, pues con ella me sentí muy respaldado al ser mi primera vez, gracias a todos.

Todo comenzó un viernes de madrugada, apenas había dormido por el calor, así que embarque hacia Bilbao, allí me encontré con Mari que era la encargada de la misión en la zona, también estaba su marido, gente muy maja la verdad, me estuvieron comentando todo hasta que llegaron Ramata y su familia. Me encantó el cariño que le daban a esa niña de siete añitos, yo me sentía un poco cohibido, pues no les conocía, y me daba mucha pena el separarles. Llegó la hora, Ramata y yo subimos al avión con destino a Paris, y a mí me costaba muchísimo sacarle una sonrisa o una palabra. Pero lo consideré normal pues ella dejaba atrás el calor de esa familia y se subía en un avión con un desconocido como yo.

Al final no paró de jugar, me encantó lo mucho que se fijaba en las cosas. A la media hora de llegar a París se durmió igual que yo, entonces la señora que teníamos al lado nos despertó, bajamos, y nos reunimos con Angélica. Menos mal pues yo andaba perdido por allí. Al rato llegó Verónica, una señora muy atenta, con quien volarían varios niños entre ellos Ramata hacia Mauritania. Aquí se separaban nuestros destinos, yo personalmente estaba a gusto, bastante cansado pero muy a gusto, la mirada tan expresiva de esa niña y sus ganas de aprender te levantaban el ánimo. Hoy recuerdo que entonces alguien me pregunto: ¿repetirías la experiencia?, "CON TODAS MIS GANAS" diría una y otra vez.

 

Ismael García- ASF en Valencia

Voluntario de "Las Alas de la Esperanza", 20 de julio de 2007.

 

< volver al índice