[ Qué fácil es ayudar_ segunda parte, Alas de la Esperanza] por Carlos Ferrer

Me desperté en La Coruña. El día anterior había efectuado mi primer acompañamiento finalizando aquí, y ahora empalmaba con el segundo, La Coruña-Madrid con Spanair y Madrid-París con Air-France. Mi segundo acompañamiento, ya era “todo un experto”.

Sidi era un niño Mauritano de 3 años. De bebé o quizás aún en el vientre de su madre, sufrió alguna enfermedad que le dejó multitud de secuelas graves, algunas ni las conocían sus padres. Cardiopatía, ceguera, sordera, obviamente también era mudo y también tenía un problema testicular. Como consecuencia de todo ello, apenas caminaba.

En el aeropuerto me encontré a un niño divertidísimo, que corría para todos lados y te hacía reír. Le habían corregido la cardiopatía, Le habían operado de las enormes cataratas que tenía y le habían corregido el problema testicular. La sordera no tenía solución. Iba con unas gafas amarillas que, contrastando con el negro de su piel y la sonrisa permanente que llevaba, le hacían ser muy simpático. La familia de acogida se había portado con él de forma fenomenal y les costaba desprenderse de él un poquito. En cambio Sidi, se vino conmigo como si me conociese de toda la vida.

El vuelo de Spanair, la compañía en donde trabajo, os podéis imaginar como fue. Sidi saltaba de unos brazos a otros de la tripulación e incluso parte del pasaje que se apuntó a la fiesta después de saber lo que pasaba. Encima el copiloto era David, nuestro vicepresi, vaya lujo de vuelo. Nos hicimos todo tipo de fotos en el avión. David me acompañó a facturar con Air-France. Allí le conocían como si fuese uno más y, a pesar del overbooking, se lo montaron para hacernos un hueco. Moverte en misión humanitaria con una ONG te abre muchas puertas.

La sorpresa fue encontrarnos con Anko en facturación de Air-France. Se iba en misión a Camerún para inscribir a 33 niños en el orfanato Rhema Grace y llevarles también ayuda humanitaria. Tenía la intención de coger el mismo vuelo, pero había overbooking. Así que cambiamos los billetes y decidimos que fuese él quien se llevase a Sidi a París. Así la ONG se ahorraba también un billete. Luego en París, una voluntaria de ASF-Francia se haría cargo del niño hasta Mauritania.

Sidi cambió de manos sin ningún tipo de problemas y se fue con Anko. Es sorprendente ver la capacidad de adaptación de estos niños. Me hubiese encantado poder ver la cara de su familia al verle llegar corriendo y viendo, después de haberse ido de allí en el estado en que se fue.

Mucha suerte Sidi

 

Carlos Ferrer - ASF en Barcelona

Voluntario de "Las Alas de la Esperanza", 3 de agosto de 2007.

 

< volver al índice